miércoles, septiembre 26, 2007

El artista como chamán



Durante años sostuve en mí la idea de que el teatro procedía de las religiones de los pueblos originarios, que la cosmovisión de nuestros antiguos se había expresado en ritualidad y que la ritualidad devino, con el transcurrir de los años, teatro. Idea que sostienen historiadores y antropólogos.

Hasta que un día Artaud clavó una cuña en mi pesamiento. El afirmaba que el teatro no proviene de la religión, sino que la religión proviene del teatro. Esta idea, aunque la tomemos como metáfora, anida furiosa trastocándolo todo.Si así fuera, entonces... en un principio, el teatro. Anterior a la ritualidad, a las creencias, a los dogmas. Anterior a las esciciones, a los fundamentos. Un teatro primordial dador de origen, fecundador de sentido, amplio, no sólo más amplio que un espectáculo, que una celebración, sino un teatro más amplio que las religiones y la ritualidad misma. Un teatro tan amplio como la vida, surgido junto al hombre, cocreador del hombre mismo.Me gusta creer en ese teatro mítico, originario. Un teatro que contiene ritual, danza, celebración, saber psicológico, saber hermético, música, secretos inefables, prácticas cotidianas, sueños, poder mágico, sanación y semillas. Un teatro holon que contiene todo y desde donde todo surge. Inabarcable, inabordable. Una fuente de saber y experiencia. Inexplicable, esencia misma del hombre hecha arte, esencia del cielo y la tierra hecha hombre.
Un teatro al que buscar, no para apresarlo, sino para andar entendiéndolo como punto Omega, como tensión hacia el infinito.

En los últimos años, varios antropólogos acuerdan que anterior a las religiones, en los pueblos originarios del mundo, se encuentran prácticas asociadas a lo que llaman chamanismo. La palabra chamán o shamán, en realidad proviene de antiguos pueblos habitantes de la actual Siberia y se usa de modo extendido para hablar de aquellas personas que en la comunidad tienen un rol de intermediarios entre los espíritus y los hombres.
El chamán no es lo mismo que un brujo, su propósito es la sanación de los cuerpos y las almas, cosas que no entienden como cosa dividida.
Un auténtico practicante entiende el chamanismo como un arte. Su primer desafío, es la visión. Trabajan duro y se exponen a prácticas extrañas para obtener fuerza, un caudal de energía superior al cotidiano que los ayude a sostener la experiencia ritual. Esa energía no sólo es mayor en caudal, es percibida como de una calidad diferente a la usada en la vida. Saben que hay una clave inexorable en la presencia. Y que su tarea implica el enorme desafío de correr el obstáculo más duro: el propio "yo". Acuden a palabras, a veces conocidas y otras olvidadas, dictadas por la tradición o por el viento. Su práctica implica que su percepción se modifique, y esta percepción modificada se torna puente de acceso a realidades alternas pero también, a principios subyacentes en la humanidad misma.
Un teatrista puede reconocerse en estos pasos.
Un chamán mískita decía a su interlocutor: yo soy dos cuerpos. Ignoro si su interlocutor pudo entederlo.
Lo que sí sabemos, es que este saber contenido en la acción chamánica, dialoga profundamente con el teatro de Artaud.

2 comentarios:

Gisella dijo...

BUENISIMO TODO EL BLOG, MAGICO TEATRO DEL ORIGEN, OJALA PUEDA HALLARLO DE TU MANO ALGUNA VEZ, MAESTRA

Sole dijo...

Me parece maravilloso el texto sobre el teatro chamánico.
Personalmente a mí también me llega mucho este pensamiento, esta cosmivisión del teatro / Vida, y es sobre lo que quisiera basar mis estudios y prácticas en mi vida en el Teatro.
Quisiera saber en dónde trabajan uds. y en dónde se dicta el seminario porque estaría interesada en hacerlo.
yo soy de Córdoba Capital.
Muchas gracias. Y mucha fuerza en la búsqueda.